BIENVENIDOS A SHALOM!

  Del  corazón del  Pastor

Mensaje Pastoral Agosto 2019

 

     

 

     Todos estamos acostumbrados a los contratos. A menudo se nos exige que los firmemos, ya sea para cerrar un trato de negocios, tomar un préstamo bancario, comprar un auto, alquilar un apartamento o comprar un enser eléctrico. Los contratos, formales o informales, especifican lo que sucederá si una de las partes no cumple el acuerdo. 

 

     Los contratos se pueden anular si una de las partes no cumple su promesa. Afortunadamente para nosotros, nuestro destino eterno se basa en algo más que un acuerdo legal que hacemos con Dios. Más bien estamos seguros a causa de nuestra relación familiar con Él. Si un niño no se presenta a cenar, la obligación de los padres no se cancela. El padre o la madre comienzan a buscar el niño. Esto enseña que el fallo de un miembro no cancela la relación.

     Sin embargo, cuando ponemos nuestra confianza en Cristo para salvación, hacemos algo más que firmar un contrato. Entramos en una relación contractual con Dios por medio de la cual Él nos hace sus hijos a través del nuevo nacimiento y por adopción, (1 Pedro 1:23; Efesios 1:5). Gracias a esta relación familiar somos herederos permanentes de una herencia eterna reservada en los cielos para nosotros, (1 Pedro 1:4). Lo mejor de esto es que, aunque no hayamos hecho nada para merecerlo, hemos sido adoptados, y eso nos convierte en herederos “legales” de esa herencia eterna.

 

     Nuestra iglesia ha tenido que enfrentar retos contractuales de los que hasta hoy, hemos sido responsables en todos, gracias a Dios. Pero este mes en específico me hace pensar en ellos, y por eso escribí esta corta reflexión acerca de los contratos. Y es que sin temor a equivocarme, y con orgullo, puedo decir que Dios nos ha regalado a la Pastora Magaly y a mí, el privilegio de pastorear una iglesia que no se amilana frente a los retos, sin importar cuan grande sean. Podemos celebrar 15 años de vida, restaurando a todo aquel que se acerca a nosotros y nos permite ser restauradores; aconsejar y encaminar a todo el que recibe y acepta nuestros consejos, y capacitar a toda una congregación con los recursos y conocimientos que Dios nos ha permitido alcanzar. 

 

     Eso no nos hace mejores que ninguna otra iglesia, pero sí nos convierte en una conforme al corazón de Dios. Felicidades, Shalom. Que Dios continue siendo nuestro norte siempre, sin desviarnos nunca de la encomienda que recibimos hace 15 años: ser reparadores de portillos; restauradores de casas en ruinas, (Isaías 58:12). Ese siempre será nuestro legado!!

 

     Te ama...Tu Pastor!