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  Del  corazón del  Pastor

Mensaje Pastoral Julio 2020

 

 
 
Hace varios años, en la Florida, vi el cielo negro y ominoso o nefasto cuando un viento aullador traía la lluvia con fuerza. Era la temporada de huracanes, y habían pronosticado la cercanía de un huracán. Todo el día, las estaciones de radio y televisión local dieron instrucciones urgentes sobre cómo protegerse de los vientos que podían ser destructores, y a los habitantes de las costas, les advertían de olas de sobre 20 pies que pudieran azotar varias residencias. ¡La tormenta era inminente!
Mientras los residentes se preparaban frenéticamente para enfrentar el fenómeno atmosférico pensé: “¿Por qué la gente se toma tan en serio las advertencias que dan las autoridades meteorológicas y sin embargo, rehúsa obstinadamente escuchar las advertencias de Dios?” En Su Palabra, Dios nos ha dicho que sobre el mundo vendrá un desastre mucho mayor que un huracán categoría 5. Dice el Libro Sagrado: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas”, (2 Pedro 3:10). Pero también nos insta a que nos mantengamos firmes y perseverando en oración, (Efesios 6:18; 1 Tesalonicenses 5:17; 1 Crónicas 16:11; entre otros). Que no nos desviemos del camino que conduce a la salvación eterna, que es Cristo.
La perseverancia es imprescindible para triunfar y alcanzar la meta final: el cielo. Sí, ese temido día se acerca, pero hay una manera segura de escapar del juicio de Dios. Los que han puesto su fe en Jesucristo y se mantienen perseverando en lo que Él ha enseñado, disfrutarán del galardón que Él mismo entregará. Podemos inclusive, disfrutar de Su paz aquí en la tierra, y podemos estar seguros que nos uniremos pronto con Él en las nubes.
Ya llegamos a la cúspide de la montaña del 2020 y nos preparamos para comenzar a bajar; es la segunda mitad del año. Aunque nos estamos acoplando a un nuevo estilo de vida debido a la pandemia del covid-19, no será imposible lograrlo, si seguimos las sugerencias y normas de precaución que nos han dado. Ha sido un año atípico, pues debido a esto, no hemos podido desarrollar las actividades y proyectos planificados, pero aun así, hemos estado activos a menor capacidad. Lo importante es permanecer perseverantes y no olvidarnos de nuestras metas. ¡De seguro las alcanzaremos! No pudimos celebrar nuestra Asamblea Anual en Puerto Rico, no nos reunimos para honrar a las madres y los padres, no hemos podido realizar los ayunos congragacionales, ni la Santa Cena, ni las reuniones del liderato de la iglesia, pero ya vendrá el momento para retomar la agenda. Seguimos confiados en Dios, sabiendo que esto también pasará, y que pronto estaremos realizando actividades de confraternización como antes. Solo te insto a que sigas el programa de actividades que tenemos en nuestra Iglesia y que no te quedes sin ser parte de ellas. Este tiempo de confinamiento y distanciamiento social no debe ser excusa ni mucho menos obstáculo para acercarnos a Dios. Por el contrario, debemos utilizarlo para reencontrarnos con Él, separar tiempo de calidad para meditar en Él y Su Palabra, y para tener nuestros devocionales diarios sin ningún estorbo. No permitas que el distanciamiento te enfríe; úsalo para calentarte más. Recuerda: Precaución, Protección y Persistencia. Aun en medio de la pandemia demostramos que somos conforme al corazón de Dios.
Te ama...Tu Pastor.