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  Del  corazón del  Pastor

Mensaje Pastoral Mayo 2020

 

    

   Estaba una mañana en el patio de mi casa, y observé a una mamá ardilla huyendo precipitadamente por entre las ramas de los árboles con su bebé en la boca. Mamá ardilla llevó a su bebé a un nuevo nido que había construido en un árbol. Luego corrió de nuevo por entre las ramas de los árboles para ir a buscar a otro de sus bebés al nido viejo que estaban desocupando. Aparentemente no se sentía segura en aquél viejo nido por el peso de sus bebes y decidió transportarlos al nido nuevo. De inmediato pensé: “ser madre es un trabajo arduo”.   Y ciertamente lo es. El trabajo de traer un hijo al mundo es solo el comienzo de una responsabilidad ardua y difícil. Pero, ¡qué esencial es que ella se cuide espiritualmente para poder cuidar a sus hijos! De todas las preocupaciones, pienso que el cuidado de su alma es la mayor de todas, porque no se puede ofrecer y mucho menos compartir lo que no se tiene.

    La mujer descrita en Proverbios 31 da mucho valor a la sabiduría, la amabilidad, el respeto y el tiempo dedicado al Señor, (versos 26, 30). Es una mujer dedicada y sometida a Dios y a sus responsabilidades de madre, esposa y buena ciudadana, que provoca al lector a admirarla y hasta a emular sus acciones.

     Hay varias mujeres en mi vida que pudiera señalar y de las que pudiera reseñar muchas cosas en este mensaje, pero quiero distinguir a mi querida madre, la hna. Elisa Torres, a quien admiro y honro todos los días de mi vida. Una mujer que muchas veces me ha prestado sus rodillas cuando las mías se han cansado, y que siempre ha impartido su sabiduría y cuidado a nosotros sus hijos, y a aquellos a los que ha adoptado simbólicamente. Gracias, madre querida por todo lo que has hecho por nosotros, tus hijos carnales, y por tus hijos espirituales. ¡Te amo mami!

     Y hay una mujer muy especial, de la que he recibido bendiciones desde el momento que la conocí. Mi esposa, mi amiga, mi confidente, mi compañera. Cuando estoy débil, ella está ahí para ayudar a recuperarme; cuando he sido abatido por los golpes que recibimos en este glorioso ministerio, siempre hay una palabra de aliento y un consejo sabio que levanta el ánimo y supera cualquier situación. Cuando hay desiciones que tomar, siempre hay un análisis objetivo que observa, analiza y responde a la necesidad para resolverla sabiamente. Cuando hay que enfrentar guerras espirituales, nunca se aleja, al contrario, es guerrera de vanguardia para encarar lo que sea, tomada de la poderosa mano de Dios. A ti, mi amor, toda mi admiración y respeto hoy y siempre. Gracias por estar siempre presente en nuestras vidas y por ser un mujer exepcional para mí, nuestros hijos, nietos, yernos, yernas y nuestra amada iglesia. No existen palabras para expresarte mi amor. Estoy seguro que cuando Dios inspiró al proverbista a escribir el capítulo 31, estaba pensando en tí. Te amo.

     Aun en medio de esta pandemia que estamos todos enfrentando, podemos separar un momento para expresar nuestra admiración y amor por las mujeres que comparten sus vidas con nosotros. Aquellas que son madres, tienen nuestro respeto y respaldo. Siempre estarán presentes en nuestras oraciones para que Dios les siga dando esas fuerzas que solo ustedes saben canalizar y distribuir para atender tantas cosas a la mima vez.

    En este Día de las Madres, honremos a las mujeres en nuestras vidas que han compartido y continuan compartiendo su sabiduría, nos muestran amabilidad, comprensión y apoyo, y que procuran por encima de todo, honrar a Dios. Sin duda alguna, son mujeres conforme al corazón de Dios. ¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES!

     Te ama…Tu Pastor!