BIENVENIDOS A SHALOM!

  Del  corazón del  Pastor

Mensaje Pastoral Octubre 2020

 



     Leí acerca de una señora que mantenía una caja en su cocina y que la llamaba su “caja de preocupaciones”. Cada vez que algo la atormentaba, ella lo escribía en un pedazo de papel y lo echaba en la caja. Decidió no pensar en sus problemas, siempre y cuando estuvieran dentro de su caja. Esto le permitió erradicar esos problemas completamente de su mente y de esa forma, ella sabía que podía lidiar con esos problemas después. De vez en cuando sacaba un trozo de papel de los que había colocado dentro de la caja y revisaba la preocupación que había escrito en él. Puesto que la ansiedad no la había consumido, se encontraba relajada y mejor capacitada para encontrar la solución a ese problema. Muchas veces descubría que una preocupación específica de las que había escrito un tiempo atrás, había dejado de existir. La preocupación es lo que sucede cuando tu mente se obsesiona con pensamientos negativos.
     Puede ser útil escribir tus preocupaciones sobre un papel y ponerlas en una caja, pero ¡cuanto mejor es colocarlas en las manos de Dios! El Apóstol Pedro instruye a la Iglesia de esta forma: “Depositen toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”, (1 Pedro 5:7). Por otro lado, la contraparte de la preocupación es la seguridad. Cuando estamos seguros de algo o en alguien surge la confianza. Confianza es esperanza, fe, credulidad, decisión, determinación, certidumbre, o tranquilidad. El cristiano vive su vida cimentado en ese aspecto. La confianza en Dios debe basarse en la creencia. No vemos a Dios, pero tenemos la convicción de que existe y habita en nuestro corazón y es razón suficiente para reposar nuestros sentimientos de amor y esperanza en él. El Salmo 9:10 habla de esa confianza en Dios: “En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan”. Confiar en Dios, ante todo, tiene que ver con conocer su carácter y fidelidad. Debemos saber su nombre, quién es, y saber en nuestro corazón que no nos abandonará. Para comenzar un estilo de vida de confianza en áreas en las que hemos tomado el control por nosotros mismos, debemos comenzar pidiéndole a Dios una revelación fresca de su carácter y fidelidad. Debemos ver quién es él, reflexionar sobre su fidelidad como se demuestra en la Biblia, en las vidas de otros creyentes y en nuestras propias vidas, y permitir que estas revelaciones transformen los deseos de nuestros corazones y den el fruto de la confianza, porque él jamás abandona a los que le buscan.
     En Shalom sabemos confiar en Dios, hemos vivido el fruto de esa confianza. Hemos sabido estar en situaciones que han retado nuestra confianza en Él, y hemos visto Su mano poderosa obrar como solo Él sabe y puede hacerlo. Podemos expresar como el salmista: “Los que confían en Jehová son como el Monte de Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre”, (Salmo 125:1).
     Llegamos a Octubre. Para muchos, fiestas paganas e idólatras, calabazas, gatos negros, arañas y “trick or treat”. Para el cristiano que confía en Dios y da fruto de esa confianza, Octubre es conmemorativo de la “Reforma Protestante”, allá para el 31 de Octubre de 1517 en Alemania y otras partes de Europa, liderada por Martin Lutero Juan Calvino y Ulrich Zwingli. De ese movimiento se reformó el protestantismo evangélico exponiendo sus diferencias contra los abusos del liderato de la Iglesia Católica en cuanto a la venta de indulgencias, el cobro de absoluciones y otras cosas. Hoy día la Iglesia Evangélica mundial debemos mucho a la valentía de estos hombre y mujeres que enfrentaron esas falsas doctrinas y se empeñaron en enseñar la verdad. La revolución fue tan grande que la Iglesia Católica tuvo que inventarse “la víspera del día de los santos” en 1840, para contrarrestar el efecto que estaba teniendo la postura de la Iglesia Evangélica desde la Reforma Protestante.
     Este mes en Shalom celebremos la Reforma Protestante con júbilo y emoción, porque nuestra confianza está depositada en el Dios de dioses y Señor de Señores. Nada se compara a nuestro Dios quien nos dice en el Texto Sagrado que la Iglesia es victoriosa y que después de todas estas cosas, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”, (Revelaciones 2:4).
     Quiere decir que como Dios nunca nos va a fallar, y siempre estará con los que le buscan, podemos seguir gritándole al mundo, silente o audiblemente, que somos conforme al corazón de Dios.
     Te ama...Tu Pastor!